Los ajos y las cebollas son dos de los alimentos base de nuestra dieta y de nuestra comida tradicional y por varios buenos motivos. Estos dos productos, de los que España es productora de calidad, contienen una serie de beneficios para la salud que hacen que no puedan faltar en nuestra cocina y además son esenciales a la hora de condimentar y cocinar. A continuación os contamos cuáles sus principales características, ventajas y diferencias.
Ajos y cebollas: de dónde vienen y dónde se cultivan
Los ajos y las cebollas son dos productos de orígenes similares, provienen de la misma familia de las amarilidáceas y los expertos sitúan su procedencia en Asia central, siendo incluso sus nombres en latín similares (allium sativum y allium cepa respectivamente). Se trata de dos de los cultivos más antiguos de la humanidad que en la actualidad se han extendido por todo el mundo, siendo sus principales productores en ambos casos China y la India. España también en uno de los principales países productores y exportadores de ajos y cebollas, y además cuenta con unas condiciones atmosféricas y denominaciones de origen especiales y que hacen aumentar su demanda.
Ajos y cebollas: propiedades
Ambos alimentos cuentan con una serie de componentes y nutrientes tremendamente beneficiosos para la salud. Los ajos tiene altas propiedades antisépticas y antinflamatorias que protegen nuestro organismo de bacterias y de posibles infecciones. Además también previene la mala coagulación de la sangre gracias a su alto contenido en alicina. En resumen, son un aliado esencial para nuestro sistema inmunológico.
Por otro lado, las cebollas están compuestas básicamente por agua, en un 90%, pero lo que las hace realmente beneficiosas es su alto contenido en aminoácidos esenciales, vitaminas y minerales. Esto hace que sea un alimento diurético que ayuda a los riñones a funcionar mejor, a depurar la sangre y a disolver la mucosidad.
Ajos y cebollas: una excelente combinación
Los ajos y cebollas son muy beneficiosos por separado y además sirven para potenciar el sabor de nuestra comida diaria, pero cuando se combinan tienen efectos incluso más positivos si cabe. Médicos y expertos en nutrición señalan que consumir ajos y cebollas juntos fomenta la producción de dos enzimas que ayudan a prevenir y a reducir el colesterol malo. Como ya hemos comentado también ayudan con las infecciones y en general mejoran nuestra calidad de vida, ya que son dos alimentos con altos contenidos en nutrientes y en agua. Lo más recomendable es tomarlos crudos para que conserven todas sus propiedades. Además se pueden incorporar fácilmente a nuestra dieta usándolos para aderezar carnes, guisos o ensaladas.
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