El ajo blanco tradicional se caracteriza por ser de gran calibre y tener los dientes muy marcados contra las capas exteriores. Tiene una forma redondeada, como todos los ajos, pero irregular, y la piel externa es de color blanco. Es muy resistente y carnoso. Suele tener de 10 a 12 dientes que por fuera están cubiertos por una piel rosácea y que por dentro son blancos y tienen una forma recta aunque ligeramente curvada.
Su sabor es algo picante pero no en exceso, lo cual hace que sea un potenciador del sabor que le sienta bien a prácticamente cualquier receta. El aroma que desprende también es suave.
En lo que respecta a su cultivo tiene un rendimiento por hectárea menor que las variedades spring y se recolecta a partir de principios de junio.
El ajo blanco tradicional se puede consumir fresco, semi-seco o seco. En su estado seco se utiliza más bien como condimento, normalmente como “ajo en polvo”, que es muy fácil de usar y que se está extendiendo por toda Europa, especialmente en el sector de la restauración. Combina muy bien con la carne blanca, el pescado y el marisco.
El ajo blanco posee un sinfín de beneficios para la salud que nos invitan a incluirlo en nuestra dieta. Estos son algunos de ellos:
El ajo blanco tradicional nunca perderá su prestigio ni su público, especialmente en Europa, y por ello en Dispaman nos esforzamos por ofrecer el mejor ajo blanco cultivado con los mejores recursos y envasado en disintinos formatos a gusto del consumidor.