En la cocina mediterránea ha encontrado un fuerte aliado por su sabor tan potente. Pero, en general, existen millones de platos famosos que contienen este bendito ingrediente: la tortilla de patatas con ajo, revueltos, el ajo blanco, la sopa de ajo, migas, cualquier preparado que lleve una condimentación a base de ajo y perejil, incluso se puede comer solo.
Como mejor conserva el ajo sus propiedades es tomándolo en crudo, pero cocido también es recomendable para llevar una dieta saludable. Hay mucha gente que se toma un diente de ajo al día porque se le atribuyen ciertas propiedades que ayudan a mantener el organismo limpio y cuidado.
Si nos fijamos en la composición del ajo descubriremos que tiene antioxidantes, que ayudan a prevenir el el Alzheimer y la demencia. Está demostrado que las dosis elevadas de suplementos de ajo aumentan las enzimas antioxidantes del ser humano y reducen considerablemente el estrés oxidativo en personas con hipertensión.
El valor nutritivo de los ajos es muy alto, a pesar de que no tiene casi calorías. Su composición contiene el 23% de la cantidad de magnesio recomendada para un día para un hombre medio, el 17% de la vitamina b6, el 15% de la vitamina c y casi un gramo de fibra.
Se cree que los primeros cultivos de ajo surgieron en el suroeste de Siberia hace miles de años. Este vegetal pertenece a la familia de la liliáceas, cuya leyenda siempre le ha otorgado propiedades curativas casi mágicas. Desde los albores de la humanidad, este ingrediente se ha utilizado con propósitos más altos que el simple aderezo de los alimentos. Multitud de pueblos y culturas empleaban el ajo con fines terapéuticos. Por ejemplo, en la Edad Media era usado para prevenir enfermedades bacterianas. Durante la segunda guerra mundial, algunos médicos de campaña lo utilizaban como antiséptico. En la actualidad es considerado uno de los superalimentos que ayudan a prevenir enfermedades y los expertos recomiendan su ingesta diaria en pequeñas cantidades.
El ajo morado debe plantarse en un terreno que tenga el grado de humedad requerido, que normalmente será un nivel un poco inferior a la capacidad del campo, y un buen drenaje. Lo mejor es que la tierra sea fresca y algo arcillosa, para que tenga más propiedades. Además, debe contener cantidades abundantes de carbonato de potasio y cantidades más moderadas de cal.
El ajo morado se adapta bien al entorno, es una planta agradecida, aunque hay determinadas condiciones que favorecen su cultivo. En lo que respecta a la tierra, es mejor plantarlo en campos en los que se hayan cultivado cereales, pimientos, col, trigo, colza, lechuga, cebada y patata.
Al igual que con el ajo spring blanco y el violeta, se considera que 0ºC es el cero vegetativo a partir del cual el ajo morado puede crecer sin ningún tipo de problema. La temperatura nocturna idónea para que un ajo se desarrolle debe ser inferior a 16ºC, aunque podría aguantar hasta unos 40ºC siempre que el terreno tenga la humedad suficiente.
En Dispaman cultivamos nuestros ajos en las condiciones más óptimas para que sus propiedades naturales queden intactas.