Como ya hemos comentado, se trata de una versión precoz del ajo tradicional, y se caracteriza en que es tierno y fresco. Tiene un sabor más suave y cuentas con otras diferencias físicas notable, siendo la primera que apenas tiene cabeza. En su lugar tiene un pequeño bulbo de color blanquecino en la parte inferior y toda la planta tiene una forma alargada, más parecida a un tallo. En español también se conoce a este ajo como “ajete” y se recoge poco antes de que el ajo forme la cabeza para que así podamos consumir el tallo.
El olor de este ajo verde fresco es más suave que el ajo maduro y muy aromático gracias a la importante cantidad de alicina que contiene.
Para conseguir el ajo verde fresco el agricultor tiene dos opciones: puede cortar el crecimiento para obtener esa versión tierna o puede cultivarlo directamente de forma específica. El ajo tradicional se planta con un diente, mientras que el ajo verde fresco se siembra usando una cabeza entera y poniéndola en la tierra, con lo que se consigue que el desarrollo sea más rápido (varios meses más corta en comparación con el ajo estándar). Además, el ajo tierno tiene una época de plantación más larga, desde finales de verano hasta finales de invierno.
El ajo verde fresco contiene más agua e inulina (fibra insoluble muy beneficiosa para regular la flora intestinal) que el ajo seco, pero además mantiene sus mismas propiedades nutricionales, como todas las vitaminas (en especial las del grupo B), nutrientes (magnesio, potasio y sodio entre otros), antioxidantes, propiedades fungicidas y antisépticas (como la alicina), etc.
En Dispaman apostamos tanto como por la innovación como por la tradición, por lo que nos orgullecemos de cultivar y de poder ofrecer un ajo verde fresco de alta calidad, que aporta sabor, alegría y textura y todos los platos.