Este excepcional vegetal, que no puede faltar en una dieta sana, se puede comprar en todas las épocas del año y su sabor no varía demasiado según la estacionalidad. Concretamente, esta variedad de cebolla no es especialmente conocida por tener un tiempo de conservación muy largo por lo que debemos elegir bien a la hora de comprarla para que esté en las mejores condiciones posibles:
La cebolla blanca es muy usada en ambientes gastronómicos para acompañar todo tipo de platos. Esta variedad es una de las preferidas para aderezar las ensaladas y toda clase de recetas cuya ejecución se sirva en frío. Uno de los mercados más afines a este vegetal es el latinoamericano, donde se le añade a los huevos rancheros, a los fríjoles refritos o al picadillo cubano.
Las cebollas que se recogen en las estaciones de primavera y verano, que están disponibles para su compra en los supermercados desde marzo hasta aproximadamente agosto, suelen tener un sabor más suave y dulce, porque se encuentran un suelo que no ha sido recientemente cosechado. Sin embargo, las cebollas cosechadas en otoño e invierno, a pesar de que puedan venir de la misma planta que las anteriores, es habitual que maduren debajo del suelo algunas semanas más. La principal consecuencia de este hecho la encontramos en su tamaño, que son más grandes que las de primavera o verano; tienen la piel más gruesa y tienen menos grado de humedad. El sabor de estas últimas es más picante, por lo que son ideales para cocinar y menos propicias de tomar en crudo.