Si hablamos del sabor, nos encontramos que es una cebolla muy potente. El gusto es bastante picante y áspero, una de las variedades más fuertes que existen. Sin embargo, tiene la característica de que cuando se cocina el sabor se suaviza de una forma bastante significativa.
La cebolla morada, también llamada cebolla roja, se encuentra durante todo el año en los supermercados, pero en verano y principios de otoño es cuando tiene un sabor más suave porque es habitual que se intensifique durante los meses de invierno. Una buena cebolla es la que al sostenerla muestra firmeza y pesa más de lo que aparenta. Esto quiere decir que está condensada, joven y que se conservará durante más tiempo. Se debe guardar en un lugar oscuro, fresco y seco. Al igual que con la mayoría de cebollas, durará más en un estado óptimo si se guarda en una bolsa de almacenamiento de verduras que sea transpirable y se mantiene a una temperatura que ronde los cero grados.
La cebolla morada tiene infinidad de usos culinarios. Los más comunes son en frío, para acompañar a platos como el ceviche, una ensalada con tomates cherry, perritos calientes o como maridaje en diversas comidas mexicanas. Un producto derivado que está especialmente rico es la mermelada de cebolla roja, utilizada con mucha asiduidad en tortitas y en cierto tipo de hamburguesas.
La cebolla morada adquiere diferentes matices según la época del año en la que se consuma. Si se cultiva en las estaciones de primavera y verano, cuya compra del cliente en los establecimientos habilitados sería de marzo hasta agosto, suele tener un sabor más suave y dulce, porque el suelo en el que se asienta no ha sido cultivado recientemente. Sin embargo, la cebolla cultivada entre los meses de otoño e invierno es habitual que tenga mayor tamaño, la piel más gruesa y su grado de humedad sea menor, por lo que su sabor es más picante.